1. Errores debidos a atención insuficiente. Equiparables a los errores psicológicos. No se atiende a algún elemento concreto del juego (pieza que no se tiene en cuenta, fallo visual momentáneo, no se tienen en cuenta los efectos de la jugada del rival…)

2. El error de pensar sólo en la jugada. Producto de confiar en que la jugada por sí misma es buena sin estar integrada en un plan superior. Este error suele correlacionar con la elección de jugadas candidatas naturales por su apariencia, aunque lo que subyace es una decisión superficial.

3. Omisión de la respuesta del rival.  No se tienen en cuenta los planes del oponente o no se ha considerado una respuesta (posicional o táctica) del rival.

4. Errores debidos a la falta de conocimiento de ajedrez. Desconocimiento de planes típicos, patrones posicionales, técnica en finales…

5. Errores debidos al mal cálculo de variantes. Se producen cuando no se lleva a cabo un correcto seguimiento mental de una variante antes de su ejecución, es el caso, por ejemplo, de la pieza fantasma, aquella que se considera que existe pero ha sido capturada jugadas antes.

6. Errores debidos a deficiencias en el sentido posicional. Consideraciones incorrectas con cuestiones estratégicas / posicionales (evaluaciones incorrectas de estructuras de peones, del valor relativo de las piezas etc…)

7. Errores de naturaleza lógica. Producidos por jugadas que no entienden las relaciones existentes entre las piezas. Muy frecuentes a la hora de rematar posiciones.

8. Errores psicológicos. Vinculados a factores emocionales y cognitivos como cansancio, perfeccionismo, miedo…